Todos tenemos heridas emocionales del pasado que debemos sanar para vivir en un presente más pleno. Acostumbramos a anestesiar esas heridas, pero cuando el efecto pasa, empieza a supurar y, nos queda más fácil buscar otra anestesia para calmarla. Sin embargo, esta no es la manera más óptima para vivir porque siempre tendrás que depender de algo para no sentirlas, y a veces, no solo dejamos de sentir eso que nos causa incomodidad, sino también lo que nos genera placer y felicidad.
En terapia, identificarás y sanarás esas heridas que pueden estar causando malestar y desarrollarás las habilidades que necesites para vivir un presente más puro.